lunes, 29 de junio de 2026

El maestro I


“La mayoría de los profesores enseñan hechos, los buenos profesores enseñan ideas y los grandes maestros enseñan cómo pensar”.- Jonathan Pool.

La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar al mundo."  Paulo Freire

"Enseñar no es transferir conocimiento, es crear la posibilidad de producirlo."  Eduardo Galeano

"Enseña a los niños para que no sea necesario castigar a los adultos."  Abraham Lincoln 


Al hablar  de maestros me vienen a la mente recuerdos de mis maestros que tuve en mi paso por las aulas.
Comenzando desde el kinder ( mi maestra Alicia con su cariño especial en algún kinder de la colonia Urbana Ixhuatepec en los límites del Estado de México y la Ciudad de México, vivíamos en ese tiempo en Xalostoc, una zona industrial del Edomex). También de profesores como la maestra Lupita ( una maestra del 4 año de Primaria  que siempre me mostró cariño especial hacia mi,  quizás por compartir el mismo apellido). Estudié la Primaria en una comunidad del valle de Teotihuacán a partir del año  1972 y la maestra que dejó mayor huella fue mi maestra Rafaela quien siempre cuidaba los detalles de la disciplina y limpieza del aula con mucha disciplina y exigencia. De carácter fuerte y hasta personalidad que nos daba cierto temor a sus alumnos, recuerdo una anécdota personal relacionada con  mi pelo, a  mi me gustaba llevar el cabello largo, ella exigía lo lleváramos corto, después de la advertencia no hice caso a su requerimiento, incluso en forma escrita a mis padres, que no entregué. Ella se molestó tanto, su regaño me dio mucho miedo, de verdad que estaba enojada,  tomó sus tijeras me dió una tuzada a mi cabello. Le dije a mi mamá lo que sucedió, me llevaron con  el peluquero, al, siguiente día mi madre se presentó en la escuela, pensé que mi madre le iba a reclamar, pero ocurrió lo contrario, le agradeció su disciplina y orden que imponía en el aula,  en aquellos tiempos los padres lejos de quejarse de esa actitud a veces violenta de los maestros les alentaban a corregirnos, ya sea con la regla, la tijera, las orejas de burro en la esquina, la escoba al final de la clase o las lagartijas forzadas, algo que ahora no se permite, hoy el maestro tiene una autoridad más limitada.

En la escuela Secundaria ( ahora realizada en una comunidad ya del valle Texcocano), tuve un maestro especial, un joven de quizás 24 años que me daba Ciencias Naturales en la secundaria, se esforzaba en ser exigente, pero era tan buena gente y sonriente, que sus regaños no intimidaban a nadie. El maestro Jaime daba   clases eran divertidas y con experimentos sencillos empezamos a comprender sobre el medio natural. Pero el recuerdo más importante, fue cuando un día al terminar la clase, me pidió esperará, entonces me regaló tres libros de poesía: Pablo  Neruda, Nicolás Guillén y Federico García Lorca. Quizás después hable de las poesías que descubrí y de lo que aprendí de ellas.

También en la escuela secundaria, cuando se oía la advertencia que se acercaba al aula nuestra directora, la maestra Edith al aula (Edilburga su nombre),  todos nos poníamos   calladitos, ella era muy exigente, pero muy buena para enseñar matemáticas, pero yo le recuerdo porque ella me motivó para presentar el examen de ingreso a la Universidad de Chapingo.  El día de la publicación de los resultados en un periódico de circulación nacional, yo jugaba despreocupado, ella llegó a mi casa para avisarnos, mi mamá ni yo estábamos enterados de los resultados, al verla llegar a casa, después de una lluvia intensa, nos causó mucha sorpresa,  nos llevaba el periódico con los resultados, nos informó que la admisión incluía una beca educativa, todos nos alegramos por ese logro, nos felicitó y recomendó siguiéramos con el trámite de inscripción. Mi familia y yo, no sabríamos la trascendencia de ese suceso. Gracias a esa maestra pude hacer mi ingreso a una universidad, mi beca educativa ayudó a mi padre, encargado del sustento económico,  para hacerse cargo de 4 hijas menores y despreocuparse por el hijo mayor. Le recuerdo con cariño a esta maestra por su interés en mi persona. Hoy en día no es un ingeniero agrónomo en la familia, somos dos ( mi hermana Queta  y yo), y pronto también seremos 3, con mi sobrino Azariel.

FOTOS DEL RECUERDO.

En la primera foto, mi grupo de 6 año en el día de nuestra graduación, la maestra aparece en la parte central de la segunda fila superior, también abajo Carlitos, su hijo que siempre estaba presente en el salón. Nos graduamos un domingo de junio del 1978, día en que se coronó Argentina como campeona del mundo en Buenos Aires frente a Holanda.

En la segunda, aparece mi maestra Lupita del 3 año de Primaria, cuando veo los rostros de mis compañeros, les recuerdo con mucho cariño y casi de todos recuerdo su nombre.





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