Cuando tenia 5 años comencé a leer de la mano de mi tío Margarito (hermano de mi mamá que vivió una temporada con nosotros), después me inscribieron en un jardín llamado “Lux”, donde guardo un diploma que me acreditaba como el primer lugar de aprovechamiento 😀.
Los domingos nos llevaban a mi hermana Lulú y a mi a una Iglesia cercana del lugar en donde rentaban mis padres ( Xalostoc, Mexico, barrio industrial cercano a la Cdmx), recuerdo que el trayecto era cruzar la Autopista Mexico- Pachuca para llegar a un pequeño cerrito, lo que más me agradaba era que a la salida nos compraban una gelatina ✴️💟💛.
Después nos mudamos a una comunidad rural, ahí realice mis estudios primarios, guardo muchas aventuras y conservo también amistad con algunos de esos niños traviesos. La comunidad donde estudie, tenían una tradición musical en muchas familias, es por ello que muchos de esos amigos dedicaban en la tarde al estudio musical, muchos de ellos formaban ya parte de bandas de música familiares ( lamento mucho no haberme interesado en el aprendizaje musical). También guardo el recuerdo de algunos niños que se diferenciaban del resto ya sea porque eran muy humildes (llevan mucha hambre y nos quitaban nuestros alimentos, eran más grandes de edad o estatura, generalmente habían reprobado) o niños con familias con muchos recursos (uno de ellos tenía su padre una flota de autobuses, otro una panadería la más grande el pueblo o incluso hijos de profesionistas). Yo no tenia mucho que presumir, más que de la bondad y esfuerzo con que mis padres nos cuidaban.
Mi influencia de mis padres y la cultura tradicional que recibí en mi niñez, fueron en mucho determinadas por las creencias de la comunidad en que vivíamos y tradiciones de mi mamá, cuando vivió también en su niñez en una población pintoresca del estado de Hidalgo. Ahora en un poblado Del Valle de Mexico, lugar cercano a Texcoco, Teotihuacán y Ciudad de México, se tenían fiestas patronas a un Santo que regía los pueblos, se adora a la virgen de Guadalupe el 12 de diciembre, se realizan bautismos, primeras comuniones, bodas y sepelios con ceremonias religiosas acompañadas con amplia comida con vecinos y familiares. A la edad de 9 años, hice mi primera comunión por la fe católica, y aunque tome lecciones de catolicismo (como lo hacen muchos niños en la actualidad en el catecismo), poco pude comprender en aquellas clases, claro me quedo claro que había un Dios, pero no comprendí porque había de morir en una Cruz aquel al que llamó su hijo.Pero recuerdo con amor a mi maestra “Doña Loreto” (abuela de mis mejores amigos con los que tome las lecciones, profesaba mucho amor, paciencia en las clases que nos daba). Gracias a esa experiencia hice amistad de vida hasta llegar casi a hermandad con mis vecinos y amigos de la infancia:Salvador, Francisco, Jorge y Oscar. Sus padres me apadrinaron, descansen en Paz mi madrina Minerva y padrino Salvador, quienes acompañaron nuestras vidas y existió mutuo apoyo, mi mamá les dio mucho amor a sus hijos, después que mi madrina murió muy joven a causa de un cancer en la sangre.
Por cierto la influencia de mi mamá, fue el énfasis en la honestidad, responsabilidad y generosidad, en esta última no he conocido a persona más generosa que mi mamá.
De mi padre, recuerdo como de manera discreta observaba mi vida, casi no me reprendía ni mucho menos me pegaba, si bien no recuerdo conversaciones profundas sobre la dirección que convenía a mi vida, pero para mi era un ejemplo a seguir por su responsabilidad y deseo de aprender muchas cosas, en la comunidad era muy apreciad, se le conocía como Don Roberto, y siempre era tomado en cuenta para actividades comunitarias importantes, no le gusto la política, pero creo que hubiera sido exitoso en ellA, aunque Él era muy reflexivo e introvertido en sus asuntos. Poseedor de un ingenio que buscaba siempre soluciones prácticas en el hogar o trabajo, bueno en el dibujo y aficionado a la lectura. Me encantaba charlar con él en relación a temas de religión, ciencia, política, deporte, en ellas pude conocer su forma de pensar.
Pero algo especial tenía él y de lo cual recibí influencia. Y es la lectura de libros. El, leía mucho, no importaba género o tema, lo importante era leer para conocer el mundo y tener respuesta a los grandes temas de la vida, eso me aconsejaba. Me acerco a libros como Ivanhoe, Los Viajes de Gulliver, Robinson Crusoe, o Papillon; compraba enciclopedias sobre cómo entender el mundo natural a través de la ciencia. También le gustaba la lectura popular y entre lo más divertido que me gusto fue la” familia Burron”, y la serie “ Kaliman”. Por esa influencia, en mi vida mis mejores compañeros han sido libros. Primero libros juveniles, después temas de cultura general y superación personal. Después vino mi afición por libros de ajedrez.
La cultura de mi padre también tenía algo especial, el misticismo. No fue religioso, no le gustaba ir a la iglesia y decía que Dios se encontraba en la soledad de un monte o en el interior de uno mismo. El creía en que había vida después de la muerte, la comunicación con seres espirituales, la sabiduría y poderes especiales de personas que llamaba “iniciados”. Hablaba con admiración de los pueblos prehispánicos como los Mayas y Aztecas ( me había énfasis en la leyenda de Quetzalcóatl, Dios blanco que visito a estos pueblos para dejar instrucciones especiales). Creía firmemente en la vida fuera de la tierra. Yo sabia de esas preferencias porque cuando platicábamos siempre aterrizábamos en esos temas, después cuando murió, extrañé esas charlas, me acerqué a su colección de libros y pude conocer con más profundamente esa afinidad.
Lo anterior, da una idea de las influencias que mi niñez y juventud recibieron para obtener las respuestas a los temas importantes mi vida habría de plantearse en el futuro.

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