La historia se ha escrito en tus páginas.
Los meses de septiembre y diciembre son de alta estima por los mexicanos, pero la
llegada del noveno mes del año nos ha sorprendido con acontecimientos y
tragedias que han marcado nuestra memoria
nacional; es así como nuestra historia
reciente se escribió en septiembre.

Mes patrio. Recordemos que en este mes se recuerda el
inicio del movimiento independiente el
15 de septiembre de 1810, una de las
grandes festividades de nuestro pueblo, lo
hace asistiendo al tradicional grito de
independencia en todas las plazas públicas, este año 2025 fue especial, por vez primera una mujer con la
más alta investidura de gobierno lo realizó en la plaza de la Constitución
capitalina, ante más de 200,000 personas
que bajo lluvia y frío acompañaron a su
presidenta. También se acostumbra un desfile patrio el día 16 de septiembre en
nuestra principal plaza de Mexico, que
se encuentra en la Ciudad de México que
además de sede del gobierno federal
sigue siendo el centro político nacional, cultural, educativo e histórico del país.
Aunque no se recuerda
con mayor importancia, también la finalización de la lucha de la independencia, ocurriría
en las páginas de este mes. Recordemos la entrada triunfal del Ejército de
las Tres Garantías a la Ciudad de México el 27 de Septiembre de 1821
(representados por Iturbide y Vicente
Guerrero, que con humildad patriótica aceptó el liderazgo del primero), dando lugar a la
rendición del Virreynato de la corona española y naciendo así un nuevo país,
nuestro Mexico.
Vale la pena recordar, que previo a este acontecimiento habían ocurrido eventos importantes en el sur de nuestro país, como la Proclamación del Plan de Iguala el 24 de
Febrero de ese mismo año y un famoso abrazo entre Iturbide y Guerrero en la
población de Acatempan, vecina de la
Ciudad de Iguala, que hoy se le conoce como cuna de la bandera nacional en
recuerdo a estos acontecimientos y la
confección de una primera bandera para el país naciente por parte de uno de sus
habitantes, Magdaleno Ocampo.
En relación al famoso abrazo de Acatempan, la historia popular cuenta de un encuentro entre Agustín de Iturbide, que tenía su cuartel
general en Teloloapan, Gro y Vicente Guerrero, guerrillero tenaz que desde las
montañas del sur, mantenía vivo el ideal independiente por el que Hidalgo,
Morelos y otros héroes habían perdido
sus vidas. Ese abrazo, pactó el fin de la persecución al ejército de Guerrero y
la lucha conjunta de los mexicanos por
una independencia de la corona española, que ocurriría unos meses después, con
la rendición de un ejército real de
manera muy rápida.

La llegada de este mes de septiembre, también trae recuerdos de los años 1985 y 2017, donde ocurrieron en el mismo día, un 19 de septiembre
(estadísticamente difícil de ocurrir),
terremotos, que nos recuerdan en
la memoria colectiva diversos
sentimientos de luto, nostalgia,
miedo, solidaridad, etc.
Otros acontecimientos tristes ocurridos en este mes, fueron la entrada del huracán Ismael el 14 de
septiembre de 1995 en las costas del Pacífico, la desaparición de 43
estudiantes el 26 de septiembre del 2014 en la La Ciudad de Iguala, Gro y en
días pasados, la terrible explosión de
una pipa de gas en la Ciudad de México,
en la alcaldía Iztapalapa.
Mi historia personal de estos acontecimientos es cercana, debido
a mi residencia de 24 años en la Ciudad
de Iguala, Gro. y que mi esposa e hijos
son nativos de esta ciudad. Aunque no viví los tiempos de Vicente Guerrero, he
podido percibir el gran legado que este Insurgente heredó a los habitantes
de este territorio, este estado siempre ha luchado por las causas colectivas y
nobles de nuestro país, combatiendo abusos
por parte de malos gobiernos.
En relación a los sismos, pude sentirlos de
manera personal, el primero cuando iniciaba mis estudio universitarios en la
Universidad de Chapingo, era una mañana cuando previo a un examen, repasaba
notas previo a un examen complicado de la materia de mecánica de materiales, de
manera violenta se sintió un sismo, no ocurrieron desplomes en esa zona de Texcoco,
Edo de México, no así en la Ciudad de México, donde mas de 1000 edificios
fueron afectados y mas de 300 se cayeron, son famosos los derrumbes del los multifamiliares
de Tlatelolco, Hotel Regis, Hospital General, Televisa y miles de viviendas de las colonias
centro, Cuauhtémoc e Iztapalapa principalmente. El
segundo sismo lo viví presencialmente, manejando
en el tráfico vehicular por las calles de la avenida Tlalpan, vi con terror el colapso de edificios, cómo los vagones del metro amenazaban con
descarrilarse, y yo a punto de impactarme con otros conductores, me sentí como si
estuviera al interior de una caja de cartón zangoloteada por alguien de manera brusca. Ese día, pensé que
era el fin del mundo y creo que mi conciencia se ha agudizó en relación a la
fragilidad del ser humano ante la fuerza de eventos naturales, como terremotos,
huracanes, incendios tornados, pero aun más al hombre y sus guerras.
En relación a la desaparición de estudiantes de Ayotzinapa, todos los que vivimos en la
ciudad de Iguala en esa noche, sabemos que esa larga noche, fuerzas oscuras y
malignas se hicieron presentes en nuestra ciudad, fue una noche de terror para
los estudiantes y habitantes del centro de nuestra ciudad, una historia que aún
no se ha podido o querido revelar de
manera completa.
Pero este mes también trae grandes momentos felices en la familia, ya que ocurren los aniversarios de nacimiento de
Mary, Sonia y Mario ( por circunstancia especial ), nuestras mesas acostumbran tener
un pastel los días 4, 8 y 19 del mes patrio, del mes familiar.
Este mes también pudimos reunirnos buena parte de la familia Patiño, en una Reunión familiar, unos días antes del 15 de septiembre, después de la pandemia, no nos habíamos reunido tíos, sobrinos y nietos, aunque faltaron algunos, pudimos convivir momentos felices en la casa de nuestro cuñado Noe.
Para finalizar, este mes de recuerdos, mis padres fallecieron también en este mes, papá Roberto el 17 de septiembre del año 2005 (ya hace 20 años) y mi mamá Sara en el 22 de septiembre del 2011 (14 años), si me pidieran elegir el mes de mi partida, escogería septiembre también. Pudimos también reunirnos en familia el domingo 21 de septiembre y recordarles.
(Mis padres con Lulú en brazos, atrás mi prima Cruz y yo).