Un eclipse aparece en Mexico.
Hace 33 años, fue la ultima vez que pudimos ver un eclipse total de Sol en Mexico, la fecha exacta fue 11 de Julio de 1991, no tengo recuerdos frescos de aquella experiencia. Estaba iniciando mi vida laboral, trabajaba en la Ciudad de Iguala, Gro, un año anterior me habían contratado para evaluar proyectos agropecuarios en el BANRURAL. Recuerdo que alrededor de la una de la tarde, salimos mis compañeros y yo a una terraza de la oficina en el centro de la ciudad, donde el día oscureció como si fuera tarde-noche como el crepúsculo. Mi juventud no me permitió valorar ese evento como extraordinario y maravilloso, momentos que en contadas ocasiones las personas tienen oportunidad de disfrutar.
Pero este lunes 8 de abril del 2024, una vez más la luna volvió a cubrir el sol y aunque el fenómeno astronómico se vio de manera completa solo en algunas ciudades de Mexico, en Mazatlán, Sinaloa comenzó, aquí en la Ciudad de México el ambiente por observar este fenómeno fue de gran entusiasmo.
Mary y yo, participamos de ese entusiasmo, preparamos nuestras cajas negras para la reproducción del eclipse, nos trasladamos al planetario del IPN y compramos nuestros lentes graduados para observar esta maravilla de la naturaleza.
Con alegría participamos de esta oportunidad, sabiendo que quizás en 33 años, fecha en que ocurrirá un fenómeno igual en nuestro país, quizás ya no estaremos, entonces nuestros hijos y nietos podrán continuar esta historia abierta que hoy escribimos.


de la oficina en el centro de la ciudad, donde el día oscureció como si fuera tarde-noche como el crepúsculo. Mi juventud no me permitió valorar ese evento como extraordinario y maravilloso, momentos que en contadas ocasiones las personas tienen oportunidad de disfrutar.
Pero este lunes 8 de abril del 2024, una vez más la luna volvió a cubrir el sol y aunque el fenómeno astronómico se vio de manera completa solo en algunas ciudades de Mexico, en Mazatlán, Sinaloa comenzó, aquí en la Ciudad de México el ambiente por observar este fenómeno fue de gran entusiasmo.
Mary y yo, participamos de ese entusiasmo, preparamos nuestras cajas negras para la reproducción del eclipse, nos trasladamos al planetario del IPN y compramos nuestros lentes graduados para observar esta maravilla de la naturaleza.
Con alegría participamos de esta oportunidad, sabiendo que quizás en 33 años, fecha en que ocurrirá un fenómeno igual en nuestro país, quizás ya no estaremos, entonces nuestros hijos y nietos podrán continuar esta historia abierta que hoy escribimos.

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