miércoles, 17 de septiembre de 2008

A LA MEMORIA DE MI PADRE

Hace tres años un 17 de septiembre del 2005 aprox. a las 4:00 am murió mi padre.

Tenía cerca de dos meses convaleciendo en el hospital. Su estado era grave y ya no había esperanzas de salvación. Luego de una descompensación a causa de los niveles del ázucar entro en coma y de ese estado ya no pudo salir.

Fueron dos meses de mucho sufrimiento para la familia, me refiero a mis hermanas, mi mamá y yo. Claro mis primos y tios tambiem sufrieron. Hubo muchos momentos dificiles, pero quizás los mas dificiles al momento de que le dió la descompensación, momentos que les requiriion a mis hermnas queta, lulú, y tere hacer acopio de muchos nervios y autocontrol, pues el sufrimiento de ver como se les moría y sin poder encontrar ayuda médica en forma rápida fué una de sus mas amargos recuerdos.

Despues hubo muchos otros momentos tristes, en los cuales ya me tocó participar. A la mente se me vienen algunos, como cuando en una ocasión con su mirada angustiada y triste me hizó señales para que le quitaran el tubo respirador, lo recuerdo porque quizás fué el último momento lucido que le conocí. Otras veces recuerdo el llanto de mis hermanas y mamá cuando lo veiamos postrado en la cama, con su cuerpo cada día mas maltratado por la cama, tambiem alguna vez vi salir lagrimas de sus ojos mientras lo cuidaba. Tambiem recuerdo la desesperación que tuvimos todos cuando los doctores nos lo dieron de alta en las conndiciones en que estaba, esa solo noche con nosotros, teniamos que aspirar los liquidos y hacerle los cuidados que las enfermeras le hacian, vigilando que el respirador funcionará y en fin era una guerra de nervios en esa noche..Al otro día tuvismos que llevarlo de nuevo, pues sus signos vitales se hicieron criticos.

Nunca olvidaré aquella tarde de un viernes cuando una monjita, de esas que acompañan a un padre a visitar a los enfermos me pidió me despidiera en voz alta de mi padre, ella me decia que era necesario que lo hiciera, para que el ya no se aferrará a la vida, que ya estaba muy cansado y que había que ayudarlo a partir. Una decisión dificil de realizar, pero que tuve que hacer llorando.


Aquella última noche de un viernes 15 llegué como a las 9 de la noche al hospital, para cambiar el turno a una de mis hermanas, no recuerdo si Queta o Lulú, para quedarme de guardia en la noche, ese era el plan de los fines de semana, ya que ellas se hacian cargo en la semana de el con la ayuda de primas, primos y amistades y yo llegaba a apoyar los fines de semana.

Como ya muchas semanas atrás venia ocurriendo me dispuse a acompañar a mi padre, había aprendido a hablarle de forma cariñosa y tierna en esas semanas, en vida nuestro caracter seco y frio no me lo habia permitido hacer.


Sin embargo, una infección de garganta y resfriado me impedian acercarmerle demasiado, por temor a alterra su cuadro de salud, tampoco me atreví a decirles a mis hermanas que me encontraba enfermo porque ellas de verdad que hacian esfuerzos muy grandes por acompañarlo, lulú tenia que cuidarlo en la noche y luego irse al trabajo, o Queta cuidar su hijo y atender sus trabajo tambiem. No pude acercarmerle y platicarle como ya lo venia haciendo en las últimas semanas por temor a contagiarlo. Por el contrario un terrible cansancio y debilidad llegó a mi cuerpo, haciendome que me durmiera a sus pies, algo inusual, porque casí nunca me durmia mientras lo cuidaba.


A ratos escuchaba como entraban las enfermeras, parece que fueron varias, hasta que como a las tres de la mañana hubo necesidad de despertarme y sacarme de mi sueño (no saben como me lamento no haber estado totalmente consciente de sus ultimos momentos, no se que me pasó) para decirme que esperara afuera.

Momentos despues un doctor me informó que mi padre vivia sus ultimos momentos, que hacian lo posible por prolongarle la vida un poco mas. En ese momento comprendí la dimensión de la muerte. había visto en esa estancia en el hospital a otras gentes morir, a otras gentes llorar por el familiar muerto, y les habia tenido un poco de lástima o un sentimiento de compasión. Ahora era yo quine la necesitaba.

El doctor aparecio despues para informarme que mi padre estaba muerto, que me despidiera de el y me preparar para hacer los tramites respectivos, como levantar un acta de defunción y su traslado.

Trate de ser fuerte, lloré solo unos instantes con el, su cuerpo aun caliente y le prometi siempre recordarlo. Fue la primer persona que admiré en este mundo, tambiem fue mi primer amigo y fue la primer persona que me enseño muchas cosas. Le pedi perdon por las faltas y actitudes que le habian ofendido de mi parte.

recojí su calendario de la virgen de guadalupe, como fiel devoto que fue de ella, lo conservo aun como un recuerdo de aquella promesa.

Despues vino lo que ocurre en todos los velorios...

Antes me pidieron en el hospital que lo recogiera...el frio de la muerte se mostro en toda su magnitud y una soledad muy grande me invadió en ese momento..Ese cuerpo ya no era mi padre, porque el estaba en otro lugar.